Si el sábado no puedo ir al mar
porque alguna bala seductora acaricia mi sien y me lleva a dormir
o algún puñal melodioso se adentra en mi costado
o acaso desmembrado
perturbo la paz del campo.
No se detengan,
por qué detenerse a oler la muerte ?,
por qué asistir al festín de la fiera
cuando sobria la vida espera
abrazarnos con brisas saladas
y risas de gaviotas extraviadas.
No vengan a verme
ni digan pobrecito, tan serio que se ve.
Piénsenme siempre alegre riendo con ustedes.
No quiero que me vean encerrado
en esa funesta caja de madera torpemente adornada
no se para que.
Velas, para el viajero
coronas para el rey caído
caras tristes para el que ya no reirá jamás.
Vaya forma más decadente de despedir un cuerpo.
Yo me iré pleno de luz,
determinado a batirme con la centrifuga llave abismal
que priva de placeres la vida de los cadáveres.
Dejen que las hormigas cónicas acompañen mi recorrido
hacia la cárcel que venga la esperanza eterna.
Pasare el tiempo en ese refugio de inviernos holgazanes
descifrando el lenguaje del silencio castrado.
No me vean como un monstruo condenado
a un destino sin aire,
muy bien clavado en su estrecha alcoba
como para que no salga a divertirse.
Imagínenme siempre libre, estirando mis brazos
y dando patadas,
renegando de la intensidad por el encuentro postergado.
No quiero que me vean callado,
macabro destino para un poeta loco
que busco refugio en las palabras
cuando huía de la cordura
en aquellos barcos abandonados
de lo que una vez fue su infancia.
Me verán con los ojos cerrados
esos mismos que un día,
descubrieron la poesía
en los ojos de aquella amable doncella
que me dijo que si
porque no tenía nada mejor que hacer
entre grafitis púbicos
o enterrar las uñas en una espalda tímida
de los espantos nocturnos.
Mis labios pálidos
ya no recibirán besos
sino destierro,
y mutis absueltos, oliendo a mirto.
Nada de velorios ni flores inocentes
Los vivos deben estar juntos compartiendo la vida,
dejen solos a los muertos
que resuelvan tranquilos el desconcierto
de enfrentarse desafiantes a la penumbra del silencio.
Por qué dejar de dormir en placidas hamacas
y romper la espuma como niños alegres
que no lloran por bañarse.
¿Por qué no cantar?
Por qué no buscar la paz debajo de las caracolas
en vez de desearle paz a mis restos.
¿Qué tristeza sobrevivirá bajo el sol ardiente?
¿Qué lagrima subsistirá en las olas azules?
Si no voy el sábado con ustedes queridos amigos
es porque me convenció la escuálida dama
de ir de paseo con ella con la clara intención
de hacer el amor
en un motel bajo tierra.
al entierro de un amigo,
no me entierren.
Entierren el Olvido, mejor.
no me entierren.
Entierren el Olvido, mejor.
Después se dirá:
ya se murió,
como queriendo decir:
ya no hablemos de
él.
Recuérdenme vivo,
caminando junto a ustedes,
no sea que la risa de otro amigo
llene mi espacio vacío !!!
caminando junto a ustedes,
oyéndolos,
no sea que la risa de otro amigo
llene mi espacio vacío !!!
Alejandro Roldan
Autor
1-10-11

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