Pobrecito verso
que nació.
Mi verso
nació, digo,
con mala fortuna.
Oliendo a flores de naranjo,
en dia seco,intensamente reservado.
Como disparo iluminado,
en operaciones clandestinas.
Con los ojos saltones,
asombrados, creo.
Ausente de licores dulces.
No lloro
a la primera nalgada;
y tuve que darle una mordida.
No supo de pacha
ni de pecho,
tan solo de tinta,
papel y sobras de tiempo.
Olvide llevarlo a vacunar
contra la rutina.
No recuerdo exactamente
sus primeras palabras.
Pero si recuerdo
cuando empezaba
a caminar;
lo sujetaba fuerte
para que no se saliera
de las paginas.
Nuca creció;
se quedo así,
con su cuerpo minúsculo.
Siempre colectivo refugiandose
de la zozobra.
En cambio si,
se hizo viejo.
Clinicamente confuso....
Hoy,
es el instante mas imposible:
esta agonizando.
Vomita sangre
por las rimas
y tose tan fuerte
que arranca los acentos
a las palabras.
Esta delirando.
Extraña sensación
para un verso,
que tenia la costumbre
de sonreir
cuando el papel amarillento
lo abrazaba , al menor asomo de fuego.
Pobrecito verso
que murió
y sin su bautizo.
Y eso....
Eso,
es lo que mas me apena,
que se haya ido
sin su agua bendita.
Huerfano de tormentosas lagrimas.
Su tumba sera asilo glorioso de vientos indefensos,
sueños agudos y besos desesperados.
Alejandro Roldan
Autor (Salvadoreño)
Septiembre 1989
que nació.
Mi verso
nació, digo,
con mala fortuna.
Oliendo a flores de naranjo,
en dia seco,intensamente reservado.
Como disparo iluminado,
en operaciones clandestinas.
Con los ojos saltones,
asombrados, creo.
Ausente de licores dulces.
No lloro
a la primera nalgada;
y tuve que darle una mordida.
No supo de pacha
ni de pecho,
tan solo de tinta,
papel y sobras de tiempo.
Olvide llevarlo a vacunar
contra la rutina.
No recuerdo exactamente
sus primeras palabras.
Pero si recuerdo
cuando empezaba
a caminar;
lo sujetaba fuerte
para que no se saliera
de las paginas.
Nuca creció;
se quedo así,
con su cuerpo minúsculo.
Siempre colectivo refugiandose
de la zozobra.
En cambio si,
se hizo viejo.
Clinicamente confuso....
Hoy,
es el instante mas imposible:
esta agonizando.
Vomita sangre
por las rimas
y tose tan fuerte
que arranca los acentos
a las palabras.
Esta delirando.
Extraña sensación
para un verso,
que tenia la costumbre
de sonreir
cuando el papel amarillento
lo abrazaba , al menor asomo de fuego.
Pobrecito verso
que murió
y sin su bautizo.
Y eso....
Eso,
es lo que mas me apena,
que se haya ido
sin su agua bendita.
Huerfano de tormentosas lagrimas.
Su tumba sera asilo glorioso de vientos indefensos,
sueños agudos y besos desesperados.
Alejandro Roldan
Autor (Salvadoreño)
Septiembre 1989
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