Si el sábado no puedo ir al mar porque alguna bala seductora acaricia mi sien y me lleva a dormir o algún puñal melodioso se adentra en mi costado o acaso desmembrado perturbo la paz del campo. No se detengan, por qué detenerse a oler la muerte ?, por qué asistir al festín de la fiera cuando sobria la vida espera abrazarnos con brisas saladas y risas de gaviotas extraviadas. No vengan a verme ni digan pobrecito, tan serio que se ve. Piénsenme siempre alegre riendo con ustedes. No quiero que me vean encerrado en esa funesta caja de madera torpemente adornada no se para que. Velas, para el viajero coronas para el rey caído caras tristes para el que ya no reirá jamás. Vaya forma más decadente de despedir un cuerpo. Yo me iré pleno de luz, determinado a batirme con la centrifuga llave abismal que priva de placeres la vida de los cadáveres. Dejen que las hormigas cónicas acompañen mi re...
Versos de autor Salvadoreño.